Mirador Aula

Premio de participación: Premio Nacional
Categoría de participación: Arquitectura Mínima
País de representación: Ecuador
   Participantes: 
  • Arq. David Barragán
  • Arq. Pascual Gangotena
  • Arq. Marialuisa Borja
  • Arq. Esteban Benavides

Memoria

La primera intervención del plan maestro del Bosque Protector Cerro Blanco confronta a sus usuarios con la magnitud del bosque. Está pensado para que la experiencia de ser la primera persona en el frente, pueda ser colectiva. La circulación central termina en un remate desde el cual un guía o un profesor pueden dar indicaciones a un grupo distribuido en las dos alas laterales. De esta manera el mirador fácilmente se transforma en un aula para la conveniencia de los grupos escolares, los cuales representan el mayor público que visita el parque. Al ser el primer proyecto del plan, el mirador actuó como un prototipo que permite entender los alcances de la tecnología. Se utilizan piezas de madera comunes y se las ensambla de manera sencilla para hacer algo que no es común, ni sencillo; la arquitectura prescinde de acabados y su forma más primitiva es suficiente para envolvernos. El mirador ni siquiera está pintado, su oscuridad se debe al método de preservación de la madera quemando la capa superficial; esta se mineraliza y se protege de pestes. La estructura de madera que permite contemplar el paisaje, está protegida por un textil impregnado de mortero cementicio sostenido por una estructura tensada. El Centro de Innovación de Holcim Guayaquil junto al equipo de arquitectura, investigó y desarrolló una cubierta de geometría adaptativa híbrida, empleando un mortero de alta resistencia proyectado sobre un textil. El uso de un encofrado textil flexible data de los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, en donde hizo su primera aparición con la utilización de tejidos orgánicos para aplicaciones de ingeniería marina y geotecnia. Con este punto de partida se realizaron múltiples pruebas en laboratorio evaluando textiles de distintos materiales, rigideces, elongación para comprobar la compatibilidad y adherencia con el mortero cementicio, el textil haría la función de un “encofrado” aero-suspendido. El mortero fue técnicamente diseñado para obtener altas resistencias iniciales, fluidez necesaria para la proyección, la consistencia necesaria para adherirse y adicionalmente proveer baja permeabilidad en estado endurecido protegiendo al textil de la intemperie y degradación a rayos UV. Varios prototipos fueron ejecutados en campo y laboratorio hasta establecer la metodología de proyección, inclinaciones máximas permitidas del textil, y secuencia de colocación por capas. Mediante un análisis de ciclo de vida, el equipo de Holcim determinó una reducción del 68% de huella de carbono embebida en sus materiales con respecto a una cubierta de tejas de concreto por metro cuadrado. Nos encargaron el diseño de un mirador en uno de los senderos del bosque, vimos la oportunidad de convertirlo en un aula abierta para la educación medioambiental. Para quienes visitan el bosque, el pro-yecto se ha convertido en un lugar de visita obligada. Su visibilidad ha crecido tanto que Magic Picnic (empresa de eventos) ha creado un servicio de citas románticas. Las parejas reservan el espacio para cenas y propuestas de matrimonio.

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