La dimensión vertical de la metrópolis – surgimiento y evolución de los edificios altos en Bogotá 1920- 2017

Premio de participación: Premio Publicaciones
Categoría de participación: Libros
País de representación: Colombia
   Participantes: 
  • Arq. Germán Montenegro Miranda

Memoria

Los protagonistas de este libro son los edificios que fueron sobresaliendo por su altura hasta configurar la actual silueta metropolitana. Una historia de materialidad que refleja los ciclos innovación en conocimiento, tecnología y economía, que moldeó una identidad altamente legible del gigantismo arquitectónico, enredado entre los múltiples actores sociales que incidieron en su producción, construcción y uso. Los ciclos narran la evolución de estos edificios en tres capítulos: En el primero los edificios emergen sobre la recién formada avenida Jiménez, en los años veinte, desde el edificio Manuel Peraza (1927), con sus ocho pisos, hasta el Banco Agrario (1948) de catorce pisos; fueron los primeros en competir con las cúpulas de las iglesias que hasta entonces habían sido lo más sobresaliente de la Bogotá colonial. La verticalización en la avenida evidenció la emergencia de la industrialización, lo financiero, lo empresarial y profesional concentrado en el centro; la expansión de barrios de clase alta hacia la periferia norte y los barrios obreros en el suroriente. Tiempos de gobiernos conservadores que reforman el sector financiero y de la República Liberal modernizadora, con nuevas infraestructuras y equipamientos urbanos, hasta el Bogotazo de 1948 y sus efectos en el paisaje edificado del centro. El segundo momento, en el siguiente capítulo, se distingue por la aparición de bloques y torres de implantación exenta, desde 16 pisos en el Hotel Tequendama (1953) hasta los 50 de la Torre Colpatria (1979), entre otras del capitalismo emergente: Banco de Bogotá (1958), Bavaria (1963), Avianca (1969), Centro de Comercio Internacional (1974) y la segunda torre del Hilton (1983). Periodo marcado en lo nacional por la migración del campo a causa de La Violencia; y en lo internacional, por la recuperación de postguerra, las tensiones de la Guerra Fría, la crisis del petróleo y el desborde de la deuda externa latinoamericana. Aparejado, entre la consolidación de una verticalidad edilicia corporativa y residencial, el aumento de la ciudad informal en la periferia y deterioro del centro tradicional. En hacia la reconquista del cielo, último capítulo narra un entorno internacional marcado por la verticalización repentina de las metrópolis del Oriente y el Sudeste Asiático, el marketing urbano y digitalización del espacio y la visualización 3D; el cambio climático y la crisis energética. En lo que atañe a Bogotá, tras la promulgación de una nueva Constitución política, la apertura económica y desregulación estatal, el corporativismo empresarial internacional refuerza centralidades existentes y propicia nuevas. Llegan nuevos rascacielos como BD Bacatá (2017) y las torres Atrio (2019). En la periferia proliferan los conjuntos cerrados de vivienda en altura, incluso en bordes informales donde se acentúa la gentrificación y se refuerza la autosegregación con argumentos de seguridad, al tiempo que se quebranta la tradición del espacio público como lugar de cohesión social. Para las clases media y alta edificaciones campestres de baja densidad, en zonas del conurbado norte. Siempre latente la controversia entre la expansión vertical y horizontal de la ciudad por impactos por la saturación de la infraestructura, la gentrificación y segregación socioespacial.