CUENTOS DE AGUA

Premio de participación: Premio Panamericano
Categoría de participación: Arquitectura Mínima
País de representación: Colombia
   Participantes: 
  • Arq. Carlos Alberto Martinez Valencia
  • Arq. Manuela Eble Cardenas
  • Arq. Jesus Alfonso Fiallo Arango

Memoria

En la zona rural del municipio de Villamaría, Caldas, se encuentra un área de bosque de niebla, ubicada en la Ruta del Cóndor, en la subcuenca del Río Claro, perteneciente a la cuenca del Río Chinchiná. Este lugar, anteriormente dedicado al pastoreo y ganadería, fue talado, reemplazando el bosque nativo por pastos invasivos. La importancia del agua en el bosque andino y altoandino es crucial para la vida en estos ecosistemas, ya que tanto en estado gaseoso como líquido, desempeña un papel esencial en la formación de microclimas, el mantenimiento de la temperatura y la protección contra la erosión del suelo. Estos procesos permiten la proliferación de una rica biodiversidad, incluyendo aves, anfibios, insectos y mamíferos, en un entorno donde los suelos, enriquecidos por erupciones volcánicas, favorecen la existencia de una cobertura vegetal vital para el control del agua hacia las cuencas. A partir de esta reflexión, surge la necesidad de reforestar y restaurar el área de bosque de niebla en la Ruta del Cóndor. Para hacerlo viable económicamente, el terreno se dividió en tres zonas de reforestación, cada una con un refugio de contemplación. Estos refugios sirven tanto como viviendas transitorias como espacios pedagógicos para enseñar sobre el cuidado ambiental a través de experiencias vivenciales. Las tres zonas requieren enfoques diferentes para la restauración ecológica, debido a sus características asimétricas, topográficas y vegetales preexistentes. En la zona alta, denominada “Bosque Mirador de la Niebla”, se propone la siembra de árboles pioneros para enriquecer su suelo, previamente degradado por la ganadería. La zona “Bosque de las Quebradas”, al costado oriental, cuenta con mejores condiciones de suelo y humedad, por lo que se sugieren especies arbóreas que protejan estas características y ofrezcan refugio a las especies locales. Finalmente, en el “Bosque de las Aves”, ubicado en la parte baja y con mayor presencia de bosque nativo y humedad, se plantarán árboles y arbustos que complementen el hábitat de la avifauna local y migratoria. La arquitectura de los refugios se diseñó para integrarse en armonía con el entorno. Cada refugio adopta una forma distinta, adaptándose al paisaje y al contexto específico de su ubicación. Por ejemplo, el refugio mirador tiene un techo elevado para abrir la vista hacia el paisaje lejano, permitiendo la entrada de los jardines en su interior, mientras que el refugio de las quebradas amplifica el sonido del agua y orienta la vista hacia el bosque cercano. En términos de sostenibilidad, los refugios se construyeron con un mínimo impacto ambiental, utilizando materiales biodegradables y sistemas de recolección y reutilización del agua. Además, se diseñaron para evitar el uso de calefacción, maximizando la eficiencia energética. Estas viviendas compactas ofrecen un espacio que permite la conexión íntima con la naturaleza, respetando y restaurando el equilibrio ecológico del bosque de niebla en la región.

Ubicación