Centro de Detención Provisional Quitumbe

Premio de participación: Premio Medalla de Oro
Categoría de participación: Equipamiento y otras tipologías
País de representación: Ecuador
Participantes:
- Arq. Camila Cecibel Granda Saravia
Memoria
PARA LOS ¨OTROS¨
Ecuador atraviesa una crisis de violencia e inseguridad, que agrava el problema de hacinamiento en las cárceles. Hoy en día, privados de la libertad de baja peligrosidad conviven en el mismo espacio con criminales de alto riesgo, lo cual dificulta el correcto control de los centros penitenciarios.
A partir de un análisis de la situación carcelaria se concluyó en que es necesario la construcción de una cárcel urbana en Quito para reducir el índice de hacinamiento en la Cárcel #1 y facilitar procesos penales aprovechando los servicios de las zonas urbanizadas. En consecuencia, se decidió emplazar este equipamiento en el sector Quitumbe en un lote ubicado al lado del Complejo Judicial Sur y el Cuerpo de Bomberos. Se plantea una alternativa de prisión preventiva de tipología Integrada de régimen cerrado para hombres de 18 a 40 años sentenciados por delitos menores cuyo nivel de riesgo es de 3 a 4.
Para mantener un volumen esbelto se aplicó una forma circular, que permite distribuir los espacios utilizando el menor perímetro posible. Se emplearon estrategias para reducir el impacto económico del mantenimiento de un centro penitenciario para lo cual se proyectaron huertos, una cubierta recolectora de agua lluvia y un patio inundable.
El programa se distribuye verticalmente con varios filtros de acceso y circulaciones definidas para visitas, personal penal y PPL; apilando primer el área de visitas y servicios semipúblicos en los primeros 4 niveles, una planta baja que cede espacio público para áreas comerciales y de esparcimiento, seguido de 5 pabellones. Finalmente, el edificio remata con una cubierta Vórtice que ofrece un efecto cascada en el vacío central cuando llueve. De esta manera se mantienen aislados los reclusos a través de la altura, dando la posibilidad de que estas dos realidades (vida penal y vida en libertad) coexistan en un mismo lugar sin la necesidad de un gran muro que las divida.