CEFE FONTANAR DEL RIO

Premio de participación: Premio Panamericano
Categoría de participación: Equipamiento
País de representación: Colombia
   Participantes: 
  • Arq. Julian Castaño
  • Arq. Billy Hurtado
  • Arq. Estefania Ortiz
  • Arq. Sebastian Monsalve
  • Arq. Juan Carlos Aristizabal

Memoria

El proyecto busca establecer una integración armónica entre la ciudad, el parque y el entorno natural, distribuyendo su programa en dos niveles estratégicamente pensados. El primer nivel se vincula directamente con la ciudad, permitiendo una conexión funcional y fluida con los espacios urbanos. El segundo nivel, en cambio, se orienta hacia los usos y la experiencia del parque, generando una continuidad visual y funcional entre los escenarios deportivos y la naturaleza circundante. De este modo, los escenarios se convierten en extensiones naturales del parque, permitiendo que quienes los utilicen disfruten de una posición privilegiada para contemplar los paisajes cercanos, como los humedales, y los más distantes, como las montañas que rodean la ciudad. Los escenarios deportivos se asientan sobre una base topográfica que alberga los servicios comunitarios, culturales y técnicos, lo que facilita su integración con el entorno y refuerza su función social. El edificio se estructura mediante dos líneas de muros dobles que, en su espesor, no solo cumplen con una función arquitectónica de soporte, sino que también direccionan visualmente los paisajes tanto naturales como urbanos. Al sur, estos muros enmarcan la ciudad y sus infraestructuras, mientras que al norte abren las vistas hacia paisajes más distantes, como el cerro Majui, el parque deportivo Fontanar y los icónicos cerros Orientales de Bogotá. Ubicado en la frontera entre lo rural y lo urbano, ofrece un escenario perfecto para establecer un nuevo vínculo entre la ciudad y el humedal La Conejera, considerado un sistema natural clave en el equilibrio ecológico del área. La construcción de este centro deportivo no solo se concibe como un espacio para el deporte, sino como una oportunidad para fortalecer la relación entre el entorno natural y el tejido urbano. A través de estrategias urbanísticas, ambientales y espaciales, el proyecto propone una edificación que actúe como un puente simbólico y funcional entre la ciudad y el parque, extendiendo los límites urbanos de manera sostenible y respetuosa con la naturaleza. En términos de circulación, el proyecto articula el espacio en dos direcciones principales. La circulación urbana, que atraviesa el edificio en sentido transversal (de ciudad a parque), refuerza la conexión entre estos dos ámbitos. Las circulaciones funcionales, de carácter más interno, organizan el espacio de manera longitudinal, facilitando el acceso a los diferentes servicios del edificio. Este juego de circulaciones se apoya en el sistema de muros dobles que, además de estructurar el espacio, actúan como elementos de conexión visual y paisajística, permitiendo que el edificio obture, filtre y direccione las vistas, tanto hacia el interior como hacia el exterior. El concepto de paisaje, entendido como la composición de elementos naturales y urbanos en el territorio, es fundamental en el diseño del proyecto. Las fachadas actúan como marcos visuales que destacan los diferentes paisajes, mientras que los muros dobles permiten una integración fluida entre el entorno natural y el construido. La fachada sur enmarca la infraestructura urbana, mientras que la fachada norte abre las visuales hacia el entorno natural, poniendo en valor los paisajes cercanos y lejanos.

Planos

Ubicación