Allichi Pacha: Prototipo de baño ecológico comunitario en la amazonía ecuatoriana.

Premio de participación: Premio Hábitat
Categoría de participación: Intervención Barrio o Vecindario
País de representación: Ecuador
   Participantes: 
  • Arq. Pablo Andrés Maita Zambrano
  • Arq. Aimee del Rocío Delgado Cruz
  • Arq. José Andrés Aguirre Déleg

Memoria

El diseño arquitectónico del baño ecológico para el centro Kamak Maki, ubicado en el cantón Tena, provincia de Napo, fue producto de un proceso de diseño participativo sustentable que involucró activamente a la comunidad local. Este centro, reconocido como un atractivo turístico clave en la región, identificó la necesidad de un baño ecológico para los visitantes, lo cual permitió involucrar a la comunidad en talleres participativos con una perspectiva inclusiva en cuanto a género y edades. La propuesta arquitectónica no solo respondió a una necesidad funcional, sino que también respetó las condiciones ambientales y fomentó la sostenibilidad mediante el uso de sistemas modulares y materiales locales. El uso de paneles prefabricados de madera y bambú facilitó la implementación y replicabilidad del proyecto. La ubicación del baño, en una zona adyacente a una piscina artificial para la piscicultura de paiches, reforzó el objetivo de minimizar el impacto ambiental y aprovechar los recursos naturales del entorno. La estructura del baño se diseñó con paneles modulares de 60×210 cm, compuestos por madera y latillas de bambú, materiales que se obtuvieron localmente. Esta elección no solo garantizó una construcción duradera y adecuada para el clima tropical, sino que también optimizó los tiempos de montaje al emplear sistemas prefabricados. La tecnología empleada incluyó un sistema de recolección de aguas lluvias destinado al lavamanos, lo que redujo el consumo de agua potable, y un baño seco diseñado para el compostaje de residuos, contribuyendo a una gestión eficiente de recursos. Esta solución de bajo impacto fue concebida teniendo en cuenta las condiciones naturales de la selva, evitando el uso de energía convencional y garantizando un funcionamiento autónomo. El proceso constructivo se desarrolló en cuatro etapas clave: análisis de los sistemas constructivos, adquisición de materiales, ejecución de la obra, y pruebas de funcionamiento. En la primera etapa, se evaluaron los componentes de cimentación, estructura y envolvente, priorizando materiales locales para lograr un 80% de abastecimiento de la zona. La cimentación se realizó con terracemento en llantas recicladas, un método que combina sostenibilidad y economía. Durante la fase de construcción, los estudiantes universitarios trabajaron junto a miembros de la comunidad, quienes también participaron en las fases de planificación y celebración. El uso de herramientas tradicionales de carpintería, como sierras circulares y serruchos, facilitó la construcción de la estructura modular. A pesar de las limitaciones presupuestarias y de tiempo, los recursos fueron gestionados eficazmente gracias a la donación de madera por parte de la comunidad y la mano de obra voluntaria de estudiantes y docentes. El proyecto culminó con pruebas de funcionamiento de los sistemas instalados y una celebración comunitaria que reconoció el esfuerzo colectivo. Los desafíos fueron superados mediante la colaboración entre la comunidad y la academia, garantizando la viabilidad y sostenibilidad del proyecto. El baño ecológico se erige como un modelo de arquitectura participativa y sustentable, que respeta el entorno y optimiza el uso de los recursos naturales locales, asegurando un impacto positivo tanto en la comunidad como en el medio ambiente.

Ubicación