T+rotos. Pedagogía y Arquitectura

Premio de participación: Premio Publicaciones
Categoría de participación: Libros
País de representación: Ecuador
   Participantes: 
  • Arq. Verónica Rosero Añazco
  • Arq. Maritza Balcázar Basantes
  • Arq. Carlos Hidalgo Zunino
  • Arq. Marco Salazar Valle
  • Arq. Kléver Vásquez Vargas
  • Arq. Wilmer Yacelga Estrella

Memoria

Las pedagogías relativas a la arquitectura están compuestas (en general, y sin excepción en este libro) por enfoques variados, algunas veces complementarios, otras contrapuestos. Son “temas rotos” (T+ rotos) que están tejidos, zurcidos, cosidos en un solo producto que recoge la visión pedagógica de seis docentes de Proyectos, quienes hemos permanecido en diálogo constante desde hace varios años. Son, por tanto, seis enfoques y metodologías de distintas aproximaciones. Sus autores/as somos parte del colectivo “Taller +” (FAU-UCE) grupo caracterizado por la diversidad ideológica en relación a la formación de futuros profesionales. Cada semestre establecemos debates, algunos formales, otros informales. Entre tercer y noveno nivel, organizados de manera vertical, buscamos la continuidad dentro de la diversidad. No nos hemos unificado mediante un lugar pues hemos encontrado posibilidades de profundizar en el debate pedagógico desvinculándonos de esta cuasi imposición institucional. También nos hemos despojado de anclarnos a un nivel y rotamos cada tres semestres para dinamizar la reflexión, poniendo en crisis la zona de confort una vez que hemos enfrentado el mismo ejercicio/tema por varias ocasiones. “T+rotos” registra estos cambios, propuestas formales y diálogos de café en un solo “objeto”. LOS TEMAS ROTOS Con su texto “La arquitectura no es una caja”, Marco Salazar, aporta con la narración de procedimientos pedagógicos que “rompen la relación clientelar del diseño arquitectónico al descentrar la atención de la enseñanza de la arquitectura en la producción y representación acrítica de objetos arquitectónicos.” Cosas, niños y casas” es el texto de Kléver Vásquez , quien asegura que “saber escuchar parecería ser una de las cualidades necesarias para empezar a trabajar, e insta a “reemplazar las cosas por imágenes o símbolos”, a “adentrarse en la ciudad con la mirada creativa de un niño” y a entender, a la manera de Van Eyck, a la casa como una pequeña ciudad y viceversa. Carlos Hidalgo es el “caminante” oficial del grupo: ha elevado la caminata hasta un nivel pedagógico-teórico-práctico, narrado en su texto “Caminar por la ciudad y la arquitectura”, entendiendo el proyecto arquitectónico como una parte más de la compleja narrativa del andar, la misma que es inseparable de un ingenioso objeto de su autoría: el verticalix. En “Modificaciones”, Wilmer Yacelga se niega a entender a la arquitectura como un objeto petrificado y pone sobre la palestra la posibilidad de transformación incluso de aquello que es considerado canónico. Los resultados son una sorprendente yuxtaposición de realidades, volúmenes, collages, muchas veces indescifrables. En “Locus, objeto, sujeto”, para Verónica Rosero el orden de las palabras importa. El objeto está en medio del locus, un pretexto para que el sujeto (estudiante) ponga en marcha su capacidad de abstracción del lugar para trasladar su capacidad de observar y “aprender de” al proyecto, a la manera de Scott-Brown y Venturi. Desde una trilogía sobre lo abstracto, lo doméstico y la operación poché, Maritza Balcázar muestra en su metodología, su pragmatismo y vocación por la docencia y el oficio, desde el protagonismo de la geometría “como ciencia-base en la construcción de las estructuras formales”

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